Hablar de Chiconcuac, no es solo conversar acerca de un pueblo, es conocer una forma de vida, hablar como lo decía el historiador Marchello Carmagnani de “El espacio que nos fue otorgado por los dioses”, y que, a pesar de ser uno de los municipios más pequeños del estado, Chiconcuac es un municipio conocido a nivel nacional y sobre todo internacional, debido a que hasta mediados del siglo XX, fuimos un pueblo dedicado a la agricultura, el tejido de cobijas en telar y suéteres de lana tejidos a mano, pero a partir de 1968, durante el primer centenario del municipio fuimos testigos del paso del fuego olímpico, cuya difusión nos ha permitido darnos a conocer en todo el mundo.
Hoy en día somos “La plaza textil más grande en Latinoamérica”, un municipio joven y vanguardista poseedor de un importante patrimonio cultural y económico, que a través de nuestras tradiciones y costumbres, evoluciona en el tiempo.
Los antecedentes prehispánicos de Chiconcuac, datan de los siglos XI y XII de nuestra era, con el paso de Otomíes y Toltecas por el valle de Texcoco, la fundación se cita en el año 1000 a la llegada de los Chichimecas, al mando de Xolotl, quién ostentaba el titulo de “Chichimeca Tecuhili”, señor de los chichimecas cuya autoridad les permitía repartir tierras ente sus vasallos y cobrarles tributo.
Durante la época colonial, uno de los primeros españoles que habito Chiconcuac fue Hernando Nuñez, también conocido como “Merced Real”, a quien se le otorgaron dos caballerías de tierra en la Republica de Indios de Chiconcuac el 18 de septiembre de 1597; estas tierras son actualmente el panteón municipal, en donde se encontraba la hacienda de Santa Cruz de Prado Alegre, denominada de Araujo y que deformado el nombre actualmente se conoce como Arojo, esta hacienda en el siglo XVIII fue propiedad del Capitán de Regimiento de la reina establecido Nueva España, Don Francisco Goldaracena, descendiente del Márquez de Prado Alegre.
Por encontrarse Chiconcuac, tan cerca de la capital del País, sus pobladores sufrieron muy de cerca todos los movimientos armados que conmovieron a la patria, tales como la Guerra de Independencia, la Intervención Francesa y la Guerra de Reforma, a pesar de ello, los habitantes del municipio, siempre han tenido la idea de autonomía y soberanía, principios que al iniciarse la década de los sesentas, motivan a un grupo de vecinos encabezados por Basilio Cantabrana, iniciar los tramites ante la legislatura del Estado de México, solicitando la separación de San Miguel Chiconcuac de San Andrés Chiautla, que en esa época estaba formado por siete pueblos entre ellos Nativitas Chiconcuac, y diez barrios entre ellos Santa María y dos ranchos, el de mayor importancia Chimalpa.
A principios de 1868 se organiza una comisión gestora que llevaría la representación de los solicitantes y del pueblo en general a la capital del estado, levantándose un censo a finales de abril del mismo año, para justificar la población necesaria para crear el municipio, el 17 de octubre es erigido el municipio; en sus primeras gestiones administrativas, ante el gobierno estatal, la documentación respectiva se encuentra firmada por el primer alcalde que tuvo Chiconcuac, Don Basilio Cantabrana. Once años después se fundo el municipio con el nombre de San Miguel el 29 de abril de 1879, y se decreto la anexión de los barrios de San Pablito que entonces pertenecía a Atenco y Santa María que pertenecía a Chiahutla, posteriormente en el año de 1890, por el decreto Nº 79 se cambio el nombre a “Municipio de Chiconcuac de Juárez”.
Durante la Revolución Mexicana, el empleo como “lanillero” de los habitantes de Chiconcuac, no era suficiente para sostener a una familia, viéndose los jefes de familia obligados a emplearse en las haciendas circunvecinas como peones, adquiriendo deudas importantes con los patrones a cambio de maíz y escasos artículos de primera necesidad. Testimonios de esta época, afirman que pobladores conocidos en la comunidad se unieron al ejercito zapatista, como Jesús Flores, Guadalupe y Castulo Zavala originarios de San Pablito y Don Juan León Vecino de San Miguel.
Según el escritor Cecilio A. Robelo, el nombre correcto de nuestro municipio en mexicano es “Chiconcoac”, que se compone de:
Era una fecha del calendario azteca, y tal vez en ella se fundó el lugar de que se trata, o se consagro su teocalli (Casa de Dioses. es una pirámide mesoamericana coronada por un templo), y para memoria del suceso, se le dio el nombre de la misma fecha, adaptándolo a la estructura de los nombres geográficos, Chiconcuac, es entonces, un nombre hagiográfico o Cronológico.
El glifo oficial de esta población se obtuvo del mapa Quinatzain, es un cuadrete con el signo numérico siete y la representación del signo del agua que delimita una faja de terreno, en cuyo centro se encuentra pintada una casa.
En el año de 1974 el ayuntamiento en funciones convocó a un concurso para elegir al representante oficial del municipio. El primero de marzo del mismo año fue electo y premiado, el escudo diseñado por el Sr. Severiano García Delgado, cuya inspiración fue plasmar en una imagen, lo que hacemos en el municipio y el significado de nuestro nombre, destacándose en el emblema municipal una serpiente ataviada con un quesquémil, que en medio de seis pequeñas cabezas de serpientes, emergen de una bola de estambre (representada por un circulo). El circulo encierra parte de la artesanía un quesquémil que viste la serpiente y en la parte inferior un sarape, alrededor la leyenda “Municipio Libre y Soberano de Chiconcuac de Juárez Estado de México”. Dos agujas de tejer entrecruzadas sostienen el círculo, simbolizando la importancia que tiene el tejido para el municipio.